“Asocio Utebo con la libertad”

DAVID MARQUETA

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[quote_box_center]Nacido en 1974 en Zaragoza, llegó con su familia a los doce años a Utebo, ciudad a la que se siente muy ligado. Periodista aragonés con una dilatada trayectoria profesional desde que a los 17 años entrara en el mundo de la radio. Ha sido presentador de La vida sigue igual, Avispas y Tomates y Dándolo todo jota, todos ellos en Aragón Televisión. Actualmente compagina la televisión con la dirección de ‘Hoy por Hoy Zaragoza’. [/quote_box_center]

David Marqueta nació un caluroso 20 de Agosto de 1974, en Zaragoza. A los 17 años ya estaba inmerso en el mundo de la radio, en la emisora Radio Minuto Aragón. En el 93 comenzó en Radio Zaragoza, donde se encargó del magacín de fin de semana durante 9 años.

Tras su experiencia en otros programas deportivos y musicales, se acercó aún más a sus oyentes en Radio Zaragoza, a través del ‘Hoy por Hoy Zaragoza’ que todavía presenta. Su experiencia en los medios de comunicación aragoneses se extendió a la televisión en 2007, cuando presentaba Avispas & Tomates’ en Aragón TV, donde continuó con ‘La vida sigue igual’, y actualmente, con ‘Dándolo todo jota’.

Nos hemos citado con él en una cafetería del centro de Zaragoza, ciudad a la que ha regresado tras vivir 16 años en Utebo. Toma una infusión y nos recibe, de pie, con una gran sonrisa. Nos va a hablar del lugar del que guarda muchas alegrías y experiencias especiales.

Has vivido muchos años en Utebo y  dices que uno de tus mejores recuerdos es, precisamente,  el primer verano que pasaste allí. ¿Cuáles son esos momentos que lo hicieron tan especial?

Viví en Zaragoza hasta los 12 años. Hasta entonces, mis veranos transcurrían en el barrio de Las Fuentes, donde se puede decir que era un niño de ciudad. No tenía parques cerca de mi casa, mis amigos iban a otra piscina y en la calle no se podía jugar. Cuando pienso en esos  veranos me vienen a la cabeza momentos de lectura en mi terraza, un lugar donde podía ver algo de paisaje y tener un poco de aire. Cuando llegué a Utebo todo eso cambió. Me sorprendió que ya el primer día varios niños tocaran en mi timbre para preguntar “por el nuevo” para ir a jugar. Salíamos todas las mañanas con la bici y solo regresábamos a casa para comer y  coger la merienda. A veces ni eso, porque me bajaban  un bocadillo atado a una cuerda desde la ventana. Era maravilloso. Jugábamos durante horas, el tiempo se nos pasaba volando, nos divertíamos con cualquier cosa. Después pasé años muy bonitos ahí. Ahora vivo en Zaragoza por motivos laborales. Madrugo mucho para dar los matinales en Radio Zaragoza, y después tengo que salir hacia Aragón TV. También vive aquí mi pareja. Pero tengo casa en Utebo y considero que sigo viviendo ahí. Asocio ese lugar con la libertad.

[pull_quote_right]Mi lugar favorito para perderme es el río[/pull_quote_right]

¿Por el paisaje, la tranquilidad?

Por lo vivido. Por sus rincones y sus paisajes.  Mi lugar favorito  para perderme es el río, los sotos. Es precioso ver cómo toda la zona inundada en invierno resurge en verano y puedes salir a pasear sin pensar en el tiempo. Me encanta ver atardecer junto al Castellar, cuando el sol golpea la piedra y se refleja en el río. Se crea un cuadro magnífico. Además,  en  Utebo es donde me he hecho persona. Allí he vivido mi adolescencia, mis primeras novias, las divertidísimas fiestas de los pueblos, muchas experiencias muy especiales.

Entonces, ¿prefieres perderte por la naturaleza antes que por una gran ciudad?

Me gusta el paisaje urbano, pero sí, elijo  la naturaleza.  Es una de las cosas que podría contemplar durante horas sin cansarme.  Me relaja mirar cómo el viento mueve las ramas, cómo se cuela la luz a través de árboles, el agua.  Es uno de los placeres que te da la vida.

Otro, según tú,  es la buena cocina.

Sí, y en Utebo hay fantásticos sitios donde comer. El Cuéntame y sus bocadillos, las pizzas de La Palmera. El Me Gusta, un concepto algo más atrevido. Y también tienes una estupenda zona para salir a tapear. He vivido en dos lugares distintos de Utebo, la urbanización de Utebo Park y el parque Europa. Desde ambos tienes al alcance todo tipo de propuestas de ocio, cultura, deporte o, como te decía, paisajes en los que perderte.

Parece que en Utebo todo es bueno. ¿Qué es lo que le falta?

¡Es que tiene muchas cosas buenas! – se ríe y enumera-. Cuatro colegios infantiles, piscina cubierta, de verano, dos pabellones, muchas tiendas, comercios, teatro y otras alternativas de ocio.  En los últimos años,  Utebo ha seguido creciendo, y creo que la gente aún tiene que terminar de aceptar todo lo bueno que le ha llegado, porque esa expansión no le ha desbordado, ha sido enriquecedora y sostenible. Además, sigue conservando ese carácter de pueblo.  Me cuesta decir algo malo de este lugar, le guardo mucho cariño. Pero, en este sentido, y por encontrar alguna pega, diré que el desarrollo de la localidad se ha hecho a lo largo y ha creado distancias que pueden darte algo de pereza.

[pull_quote_left]Debemos prestarle más atención a nuestro tiempo[/pull_quote_left]

¿En qué sigue Utebo pareciendo un pueblo?

En el carácter de sus habitantes. Y eso me encanta. Tienen otra forma de divertirse. Disfrutan más de las pequeñas cosas, del tiempo, de lo que les da el paisaje, de las amistades de siempre. Todos se conocen y todo se sabe en Utebo;  si hay una boda,  saben  quién es la pareja. Cuando hay fiestas, la gente se vuelca con las actividades y las celebraciones.  Todos participan para pasarlo en grande.

Y, precisamente, ha sido pregonero de esas fiestas. No en una,  sino en dos ocasiones.

Todo un honor. La primera vez en 1996;  la última este verano pasado, en las fiestas mayores de Santa Ana. Para mí ha supuesto un reconocimiento y una responsabilidad. He vivido con alegría muchas de estas fiestas patronales, es un momento importante para todos los vecinos, y más en épocas tan complicadas y duras.  Son días en los que intentas dejar a un lado las tensiones diarias y disfrutar. Por eso, en el discurso, agradecí a todo el pueblo su hospitalidad, y les pedí que siguieran siendo tan acogedores como lo han sido conmigo. Así se seguirá manteniendo ese acogedor clima de tranquilidad.

Una tranquilidad que abanderas,  porque dices que ahora vivimos demasiado deprisa…

La ventaja de Zaragoza es que, hasta ahora, es ideal en cuanto a distancias o movilidad, y más si la comparamos con otras ciudades de tamaño similar.  Pero de aquí a unos años, donde me veo realmente es en  una casa rodeada de árboles y campo. Que pueda salir con mis hijos con la bici, a jugar y a perderme por los caminos.  Tienes más o menos dinero, más o menos amigos, pero el tiempo es el que es. Y solo tú puedes decir qué haces con él.  Cuando más aprovecho mis días es en verano o vacaciones, cuando se acaba la temporada de televisión y radio. En junio vivo de otra manera, cambio mi ritmo. Me encanta estar por la calle en cuanto empieza a alargar el día.  Sí que abandero una vida pausada, debemos pararle más atención a nuestro tiempo,  aunque tengas la suerte de trabajar donde te gusta.

[pull_quote_center]Fue en una emisora de Utebo donde empecé en la radio[/pull_quote_center]

Que es el caso…

Sí, mucho.  He cubierto muy sobradamente mis expectativas profesionales.  Me siento muy privilegiado y disfruto haciendo radio y televisión. Del cariño de los oyentes y los espectadores. Fue en una emisora de Utebo donde empecé en la radio y envié una cinta a Radio Zaragoza.  En ese momento no podía pensar en lo que vendría después, y  no creí que se abrirían posibilidades como el doblaje o la tele, a la que, al principio, tenía terror.  He tenido mucha suerte de estar donde he estado y lo que me ha tocado vivir. Porque creo en este momento no tendría las mismas posibilidades.  También creo que ha sido importante no cerrarse a nada, atreverse y probar cosas nuevas y reciclarse. Además, sigo formándome. Ahora estoy haciendo un postgrado de dirección de medios audiovisuales.

¿Te ves siendo director?

Me motiva hacer equipo, y no me gustaría quedarme con esa espinita. Siempre he querido manejar un grupo grande de gente. No sé en qué vocación se puede transformar, pero pienso poco en los medios.

Pero seguro que hay algo más que te gustaría probar desde ellos

Me gustaría hacer un programa de radio despertador,  de cachondeo,  y  uno de entrevistas en televisión, en el territorio del  late night, un espacio en el que pudiera ser yo mismo.  En la televisión todos tenemos un personaje y nos agarramos a él y me falta eso por explotar.  También – sonríe- me gustaría grabar un podcast sobre “todo lo que se ve desde la terraza de David”.  Haría entrevistas  desde mi  terraza, muy alcahueta, siempre dispuesta a prestarse a la imaginación. Explorar a distintos personajes desde la terraza y contarlo.

Para terminar, vamos a seguir explorando. De nuevo por Utebo. ¿Cuál sería la ruta?

La primera parada sería en el Casco Histórico, en la Iglesia. Pararíamos en la torre, espectacular y con mucha historia. Para conocer Utebo, el visitante tiene aquí una vista obligada, para entender y poder llegar a imaginarse por qué está ahí. Luego seguiríamos viendo los edificios más modernos, como el espacio joven y el parque de al lado. Todo el mundo se queda prendado de estos espacios. La ruta continuaría en la biblioteca nueva, en el molino viejo recuperado y en la zona de deportes. La última estación sería, por supuesto, el río. Después, imagina qué vendría. De tapas y un bocadillo. Un día redondo.

 

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