“Coleccionar coches clásicos puede convertirse en una enfermedad”

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Tienen entre 35 y 42 años y, a pesar de su edad, son una de las grandes alegrías de sus dueños. Sus piezas, su carrocería y su simple forma de circular son tres de los aspectos que han enamorado a los titulares de la casi una decena de vehículos clásicos que este fin de semana se han dado cita en Utebo.

Encuentro de dos cavallos en plaza AyuntamientoDesde un coche fúnebre hasta dos ambulancias. Todos ellos tienen en común que pertenecen a la casa Citroén y tienen dos cvs de potencia. Organizado por un vecino de Casetas, ha conseguido arrastrar hasta Utebo a conductores de Navarra, Barcelona, Madrid y Tarragona, entre otros, por cuarto año consecutivo.

La constante lluvia de toda la jornada no ha sido óbice para el desánimo. Hasta las puertas del Ayuntamiento y el parque Las Fuentes se han acercado varios vecinos, atraídos por las piezas y por la historia de estos coches, para muchos conocida e, incluso nostálgica.

Ahí, Alberto Terés, Javier Fernández y Alonso Merino estaban esperando para contarles Encuentro de dos cavallos en plaza Ayuntamientocuriosidades sobre los vehículos. “Coleccionar coches clásicos es una adicción”, ha asegurado Merino, quien empezó por un primer coche que fue restaurando y ya cuenta en su poder con varios y una gran colección de piezas.

“Casi todos hemos empezado comprando uno coche, que no cuesta más de 800 euros, y aprendiendo un poco de mecánica para ir arreglándolo”, ha asegurado el navarro Alberto Terés, en cuyas manos obran ya cuatro vehículos. “Son coches que no dan problemas y muchas satisfacciones y eso hace que, al final, coleccionar y reparar es tan adictivo que parece una enfermedad”, sonríe.

Con estos vehículos recorren media España, acuden a los encuentros en Francia y en el que se concentran cerca de 3.000 vehículos o viajan por Europa. Y, si la agenda lo permite, seguirán acudiendo a Utebo los próximos años.

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