El día que Artur fue a clase

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Hace poco más de un año Barcelona era un hervidero de manifestaciones. Los estudiantes cortaban las rondas de circunvalación de la ciudad generando atascos kilométricos, los médicos protestaban frente a la sede de la Generalitat contra los recortes en la sanidad, los bancos de Plaza Cataluña y alrededores sufrían invasiones y  protestas, los farmacéuticos se declaraban en rebeldía por el euro por receta,… No había un solo día sin reivindicaciones callejeras al gobierno de la Generalitat.

Artur Más ya no sabía que hacer, su propia gestión –junto con la de sus predecesores– había llevado a Cataluña prácticamente a la ruina, y no encontraba la manera de solucionarlo. Entonces lo recordó, aquel lejano día. Sí, Artur estudiaba Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad de Barcelona, y las enseñanzas que allí recibió le iban a permitir salir de ese embrollo que tenía montado. O por lo menos a esa conclusión he llegado yo.

Os expondré mi teoría. Tuve la suerte –aunque en su momento me pareció poco menos que una desgracia– de cursar durante mi carrera universitaria una asignatura llamada “Comportamiento Organizacional y Liderazgo”. Lo sé, suena fatal. Y si además la profesora es una borde, que lo era y mucho, todavía peor. Estoy convencido que Artur estudió algo similar, ya que su manera de dirigir Cataluña desde aquella crisis se rige casi religiosamente por los dictámenes de aquella antipática pedagoga.

Dicha asignatura revelaba cómo ser un gran líder, cómo dirigir personas y grupos, para finalmente implementarlo en la capacidad rectora sobre organizaciones y sociedades complejas. Expongo a continuación algunos ejemplos.Artur

Alineamiento del individuo con unos objetivos concretos, la llamada Teoría Y. Crear un ambiente que favorezca la autoconfianza, la pertenencia al grupo y que permita al individuo sentirse participe con sus actos del acercamiento al objetivo global. En la cabeza de Artur esto consistiría en aprovechar la arraigada creencia en la identidad catalana y estimular la necesidad de que los ciudadanos muestren sus ganas de independentismo. De este modo, el personal sale a la calle con banderas esteladas y percibe que mucha más gente piensa como ellos, lo que refuerza sus ganas de alcanzar el objetivo y su pertenencia al grupo.

La Inteligencia Emocional y el método del contagio. Ser capaz de utilizar las emociones de la gente en beneficio de la organización, ello se consigue con empatía, optimismo e influenciando y inspirando en la dirección deseada. En este caso el beneficio para Artur era desviar la atención de los recortes y políticas de ajuste que estaba llevando a cabo. Por ello, contagio en la gente un habitual anhelo catalán, el independentismo. Viró en sus discursos, reprochó y culpó de la situación al Gobierno central y a España día tras día. Inspiró las manifestaciones independentistas dándoles todo su apoyo. Y por último, dio poder al pueblo permitiéndoles votar en unas nuevas elecciones anticipadas marcadas por la cortina de humo de la independencia.

La cohesión del grupo. Una mayor cohesión dentro de un grupo genera más seguridad en sus miembros y una mayor eficacia para alcanzar los objetivos marcados. Crear un enemigo fácil de identificar, fomentar la rivalidad con el mismo, generar barreras para dificultar la entrada en el grupo, todo ello contribuye a aumentar la cohesión. Aquí Artur se aprovechó de un trabajo que ya llevaba muchos años en marcha en Cataluña. La barrera del idioma les diferencia y la identificación del Estado español como fuente de todos los males contribuyó enormemente a ver la independencia como el edén soñado. Este apartado llega a su máximo exponente con la rivalidad exacerbada que se ha generado en los últimos tiempos entre Real Madrid y Barcelona, viendo cada clásico como una lucha contra el estado opresor.

En resumen, que un año después, los hospitales siguen teniendo menos médicos, los estudiantes pagan más por ir a la universidad, el copago sigue activo en las farmacias y los bancos continúan rescatados y desahuciando familias, pero ahora nadie protesta. Espectacular. Gran trabajo como líder Artur, se nota que aquel día en clase estuve muy atento. Has manipulado a la gente y has montado un decorado que consigue tapar todas tus penurias. Ahora solo te falta contarles la otra parte, que nunca quisiste la independencia, que llevas improvisando desde que perdiste las elecciones y que ya no te quedan ases en la manga. A salir de esta seguro que no te enseñaron en la universidad. Suerte, te hará falta.

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