Hoy me siento triste

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Hoy siento tristeza. Si, querido lector, hoy me siento algo más pequeño. Cuando veo la que están montando nuestros queridos mandatarios, no dejo de pensar en lo que nos espera. Cuando un poco presunto delincuente como Bárcenas pone en jaque a un gobierno soberano, cuando una oposición pide aclaraciones sin darlas por lo suyo, cuando otros independentistas piden la cabeza del presidente pero solo sí se aprueba un referéndum soberanista, cuando al supuesto soberano se le exprime sin piedad. Si, Hoy me siento triste.

 

Es triste que mi padre de 91 años, o el suyo, querido lector, estén angustiados por la situación que les rodea. Estas personas, que tan solo deberían preocuparse por su paseo diario y por la contemplación de la vida, por el crecer de sus nietos y por sus tertulias a la sombra, lejos de ello, te hablan de los negocios que ven cerrar, de la invasión de gentes de otros paises, de la pobreza que se ha enganchado a sus familias y que no suelta.

De nada sirve decirles que esto pasará como pasaron otras crisis, que los extranjeros contribuyen a pagar su pensión y que sus hijos en paro saldrán adelante. Mi padre de 91 años, o el suyo querido lector, no entienden de los tiempos modernos y recuerdan su infancia. Esa infancia que no sé porque recuerdan machaconamente todos los hombres al llegar a una cierta edad. Su memoria de lo próximo falla continuamente, pero como un castigo divino, la memoria de lo lejano, de lo vivido en su adolescencia se repite a diario. Nuestros padres reviven diariamente el 34. Reviven le escasez, las colas en los abastos, los desordenes, el sufrimiento. Lo que ven en la calle y los telediarios les recuerda machaconamente lo que no quisieran volver a vivir.

 

Queridos mandatarios, entiendo que lo que hacen es difícil. Entiendo que en muchos casos tengan las manos atadas por las circunstancias. Pero lo que no puedo entender ni perdonar es que mi padre de 91 años, o el suyo querido lector, sufran de nuevo.

 

Tengo 56 años. Pronto tendré 91.

1 Comentario

  1. Me parece que estamos abocados a lo mismo, los que han originado todo esto, siguen con la necesidad de apoderarse de todo lo que los obreros generamos. Si algún día estos señores que nos defienden deciden dejar de aprovecharse de nosotros, entonces, solo entonces empezaremos a ver esos tan mencionados brotes verdes.

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