La lluvia respeta un pregón “con muchas ganas de San Lamberto”

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365 días esperando. Así ha empezado el pregón de las fiestas de San Lamberto y con él las fiestas menores (y primeras) del municipio. Con una plaza casi abarrotada, dos de los miembros de la peña Kilyabuda han dado el pistoletazo de salida a estos cuatro días de  fiesta.

Y lo han hecho con el beneplácito de la lluvia, que ha tenido a bien no aparecer hasta el mismo momento en que se lanzaba el cohete anunciador. Y es que pudiera parecer que ella también tenía ganas de que llegara este momento.

Unos segundos antes, la  peña pregonera no dudó en conmemorar su creación “después de una noche de resaca” que les llevó a unir sus fuerzas. De ahí, una veintenta de veinteañeros, bajo un mismo nombre  y colores, conforman una organización que consiguió sacar vítores y aplausos.

Plaza-abarrotada-para-el-pregónSus viva la peña, viva Utebo y viva San Lamberto levantarían hasta a un muerto y el ánimo incluso a los menos fiesteros. Abajo, la plaza estaba totalmente entregada y respondía  a cada uno de ellos con un viva y los brazos abiertos.

El pregón, escueto, también sirvió para recordar la campaña No es No contra las agresiones sexuales y para levantar la muñeca de los presentes, que lucían la pulsera azul en contra de la violencia.

Los que no pudieron faltar tampoco a la cita fueron los miembros de la peña El Cohete y su tradicional sangría. Más de 300 litros y 1400 palmeritas de hojaldre estaban preparadas para repartirse justo después del pregón. El reparto, normalmente agitado, fue más tranquilo esta vez después de que la intensa lluvia despejara la plaza. Ellos, no obstante, siguieron al pie del cañón esperando a los primeros valientes que no pueden resistirse a un buen vaso.

 

ANTES, ESTRENO DE BATUCADA KUKUPRÁ

El pregón fue animado y ello contribuyeron también los miembros de la batucada Kukuprá, BAtucadaformada en el Espacio Joven y que entonó el ambiente ya desde las 18.20h en la zona de las peñas.

Sus ritmos caribeños hicieron mover el esqueleto a peñistas  y vecinos y acompañaron hasta el último momento a quienes querían ganas de fiesta.

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