La merienda más dulce se sirve en Malpica

0

Las subidas de azúcar no son un problema. Al menos así ocurre el jueves previo al inicio de las fiestas de San Juan. Más de una veintenta de vecinos se han engalanado con sus mejores delantales para sacar a la calle los postres más jugosos, dulces, tiernos y llamativos que saben cocinar. Y, como no, todos caseros.

Ellos cocinaban y otro medio centenar los devoraban. Ese es el trato que lleva años rigiendo en la tarde de degustación de postres que, desde hace más de una década, organiza la Asociación de Amas de Casa de San Juan y al que cada vez se suman más adeptos.

Ni el intenso calor, con 41 grados marcando en el termómetro, ha impedido que madalenas, bizcochos y rosquillas se entremezclaran con pestiños, tartas y flanes varios. Y, entre plato y plato, algún que otro abanico moviendo el aire.

Así intentaba paliar el calor Mari Luz Muñoz, rodeada de su tarta de piña y madalenas de chocolate, mientras compartía anécdotas con su madre y con su hijo del que dice ser “un gran cocinitas”. Una pasión por la cocina que comparten las tres generaciones y que les llevará a participar también este viernes tras el pregón en el concurso de tortillas. “A mi me salen riquísimas y mi hijo, que tiene más imaginación, será quién la decore”, explica a los presentes mientras rivaliza con sus padres por la cantidad de huevos que echarán. Y es que, según ella, no importan los 50 huevos que echan sus progenitores porque “este año lo ganamos nosotros”.

Las dos Lucías con sus creaciones
Las dos Lucías con sus creaciones

Los tres son un ejemplo de cómo esta tradición tan de Malpica se mantiene de generación en generación. Y no sólo ellos. Poco a poco los más pequeños también se van animando a presentar sus postres. Es el ejemplo de las dos Lucías (Yus y Nogueras), que a sus nueve años se han lanzado, por segunda vez, a participar cada una con una tarta; una de tres chocolates y otra de manzana.

Batir los huevos, pelar la fruta, desmoldar la tarta… todo lo han hecho sin ayuda a excepción de meterlo en el horno. “Nos gusta mucho cocinar y queríamos traer aquí alguna de nuestras tartas para que también las prueben el resto de los vecinos”, aseguraba Yus. Y a la vista de cómo iban desapareciendo las raciones, el sabor debía ser excelente.

Excelentes también los pestiños, las rosquillas y hasta las galletas de chocolate, el arroz con leche y el flan. En poco tiempo, casi toda la comida había desaparecido y eran muchos los que veían imposible elegir entre la variedad. “Coged sólo dos piezas por persona”, gritaba Paco Recio, miembro de la comisión de festejos y este viernes pregonero. “Ya sabemos que todos entran por los ojos pero nadie es capaz de comerse tanto dulce”, recordaba a los presentes bajo risas aunque sin mucho éxito. Con azúcar o sin él, la tentación era irresistible.

Dejar respuesta