“Llevo varios días con hormiguillas en el estómago”

DAVID CEAMANOS

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Utebo conoció que iba a ser pregonero de Santa Ana tras unas declaraciones accidentales del concejal de Festejos, Manuel Fernández, pero antes se lo habrían notificado. ¿Cómo fue ese momento?

Emocionante y de sorpresa. Manuel me llamó por teléfono y me comentó que a toda la gente de Utebo le gustaría que yo dirigiera unas palabras al pueblo. Para mi fue un momento de una ilusión tremenda porque es algo que nunca te esperas.

¿Y cómo se enfrentó a esta decisión?

En ese momento me sentí muy pequeño. Siempre he visto a los pregoneros como personas importantes en la vida de un municipio. Por eso, porque no pensé que pudiera serlo algún día y más estando fuera me sentí muy nervioso. En ese momento pensé: no se conforman con todo lo que me han dado hasta la fecha, que es increible de cariño y amistad, que ahora quieren dártelo todo nombrándote pregonero. Me siento muy pequeño porque esto es algo muy grande.

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Aunque no se lo imaginara, no puede resultarle una sorpresa después de las expresiones de cariño que le mostraron, de forma espontánea, durante el pregón de Pepín Banzo el año pasado…

Ahí ese gesto fue grande para mí de cariño, de afecto… Yo sólo puedo decir que gracias, estoy muy agradecido a Utebo.
Desde que dije que me marchaba de Utebo no pararon de llegarme muestras de cariño, desde la eucatistía de todos los jóvenes (que muchos venían directos de las fiestas de Monzalbarba) hasta la despedida oficial.

[pull_quote_center]Estoy temblando esperando el día del pregón[/pull_quote_center]

Casi un año después de su marcha, ¿qué recuerda de esta época?

Para mi Utebo ha sido un reto en el que he podido expresar quien soy, lo que creo y lo que siento, mi amor por la vida, hacer que este mundo tan rotito por la crisis sea un poquito mejor y he tenido la oportunidad de hacer eso con una comunidad cristiana maravillosa y con todas aquellas personas que teniendo un credo distinto han querido aportar su granito de arena.

¿Mantiene el contacto?

Menos de lo que me gustaría. Los que me conocen en Utebo saben que no soy una persona que me moje a medias. Me tiro a la piscina y a nadar y ahora que estoy en el Actur tengo que luchar aquí. Y claro, aquí me he metido a tope y no puedo ver todo lo que me apetece a mis amigos de Utebo. Eso si, vuelvo siempre que puedo porque, aunque nací en Alfamén, este es también mi pueblo. Eso si, confieso que una de las cosas que más echo de menos de Utebo es a su gente. Cuando estaba ahí muchos se reían de mí y decían que tenía el sobaco moreno de tanto saludar. En el nuevo barrio, con 65000 habitantes, me va a costar un poco llegar a ese punto de saludar a todo el mundo.

La próxima vez que vuelva será ya como pregonero. ¿Cómo afronta ese reto?

Uy… (suspira) Si te soy sincero estoy temblando incluso ahora que hablamos sobre el tema. Desde que conocí la noticia, llevo días con hormiguillas en el estómago. Estoy muy nervioso por el honor que supone.
Lo que sí que no puedo hacer es adelantar información aunque os avanzo que va a ser una acción de gracias enorme a Utebo.
También, y lo diré en su día, quiero compartir con todos que Utebo siempre puede ser más, que lo hacemos entre los vecinos y que podemos construirlo entre la alegría. Y, sobre todo, que el espíritu de la fiesta podemos y debemos mantenerlo durante todo el año. Pero eso ya será el día 23…

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