Más de dos décadas disfrutando de la rítmica en Utebo

MÁS DE CIEN NIÑAS LO PRACTICAN

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Pocas veces un canal de televisión  mostraba una prueba de gimnasia rítmica. Sin embargo, y a pesar de la falta de cobertura informativa que se le ofrecía, hace algo más de veinte años un grupo de vecinos encontraron en la gimnasia rítmica el estímulo necesario para que sus hijos practicaran un deporte artístico y, ante todo, una modalidad más allá del predominante fútbol.

Hoy, y tras varios pasos andados, son más de  115 niñas de entre cinco y 22 años las que lucen con orgullo el maillot. El Club Gimnasia Rítmica Utebo es, además, uno de los más laudeados del panorama regional y de los más numerosos, gracias a una afición que gana adeptos día tras día.

“Nuestro club no para de crecer gracias al boca a boca, a niñas que contagian de la ilusión y las ganas de venir a otras de su misma edad”, señala Begoña Hernando, la presidenta de este club  y madre de gimnastas.

Puede ser por las medallas que cuelgan en su palmarés y que hace que todos los años sean varias las deportistas que  acceden a los campeonatos de Aragón e, incluso, a los nacionales. Sin ir más lejos, el año pasado fueron cuatro jóvenes las que consiguieron subir al podium en modalidad individual y dos conjuntos los que lo hicieron de forma grupal.

Las de Utebo también triunfan en individual
Las de Utebo también triunfan en individual

O también puede ser que sea por el ambiente que se respira en cada entrenamiento y competición. A pesar de que siempre entrenan para mejorar e intentar ser líderes, lo cierto es que eso no es lo que prima sobre el tapiz.  Aunque haya quien lo ponga en duda, lo cierto es que la gimnasia rítmica es un deporte de equipo, donde todos triunfan o fracasan a la vez y en el que el compañerismo, el respeto y también la disciplina forman parte de los pilares del éxito.

El lanzamiento de pelota, de cinta o las mazas son un juego de dos “y lo que no sabes hacer en equipo tampoco lo sabes hacer tú solo”, según Hernando quien defiende, fervientemente, la voluntad de que “sea una actividad lúdica, en la que vengan a divertirse, a hacer deporte y crear amistades”.

La gimnasia rítmica adolece, como en otros deportes, del síndrome adolescente. La llegada  al instituto y  el cambio de hábitos son uno de los problemas a los que se enfrentan y que frena el crecimiento de este club de cara a preparar a jóvenes a partir de los 16 años.  Sin embargo, en los últimos años han conseguido mantener un reducido grupo de chicas de hasta 22 años que simultanean el deporte con su vida estudiantil.

Algunas de ellas, además, forman parte o se están preparando para hacerlo, del equipo técnico del club, el mismo que lucha por conseguir enfrentarse a la primera fase de promoción para el Campeonato de Aragón en el mejor estado posile. La cita, los días 14 y 15 de este mes, marcan el inicio de la competición en el que solo cuenta hacerlo bien. “En Aragón hay mucho nivel y cualquier club puede ponerse por delante en un ejercicio, lo importante siempre es que las chicas queden contentas con su ejercicio y que sepan que, además del esfuerzo, cuenta la suerte”, concluye la presidenta.

 

NO ES DEPORTE DE CHICAS

El maillot, los aparatos, la música o el baile atraen, y mucho, a las chicas pero también a los  hombres. Una cuestión de la que adolece el club y con la que intenta lidiar cada inicio de temporada. Y es que son escasamente una decena los niños que practican este deporte en Aragón, con mayor arraigo fuera de España.  “Ellos también se lucen y mucho en la gimnasia rítmica, nos encantaría contar con niños en nuestras filas”, añade.

 

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