“Modulando nuestra percepción del dolor, podemos prescindir de muchos medicamentos”

PATRICIA VALIENTE

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Patricia Valiente ejerce como psicóloga en el Gabinete Dynamis de Zaragoza
Patricia Valiente ejerce como psicóloga en el Gabinete Dynamis de Zaragoza

[quote_box_center]Nacida en Zaragoza, Patricia es licenciada en Psicología por la UNED y tiene formación de postgrado en Psicoterapia Breve y Trauma. Actualmente está terminando un Máster en Psicoterapia y Psicología Clínica. Desde hace más de tres años desarrolla su profesión en una consulta privada, al tiempo que organiza charlas y cursos, como los de Educa con Caricias para padres que acaban de tener un bebé. Se define como una apasionada de su trabajo y está convencida de que para hacerlo bien hay que aprender día a día. [/quote_box_center]

Con motivo de unas charlas organizadas por la Asociación de Discapacitados de Utebo (ADUT) y subvencionadas por la Diputación Provincial de Zaragoza, hemos conversado con Patricia Valiente, psicóloga del Gabinete Dynamis, acerca de cómo controlar el dolor físico y emocional.

¿Se puede controlar el dolor?

Más de lo que nos creemos, porque el dolor no es sólo físico. La Asociación Internacional del Estudio del Dolor lo define como una experiencia multidimensional en la que intervienen variables biológicas, psicológicas y sociales. Es decir, hay más factores, además del físico, que influyen en nuestra percepción del dolor, como las emociones, el apoyo social y la distracción. Está comprobado que la intensidad del dolor es mayor si estamos pensando en negativo o si percibimos falta de apoyo, y esto es algo que nosotros podemos manejar.

¿Y se puede aprender o hay que nacer sabiendo?

Por supuesto que se puede aprender. En general, de pequeños no nos han enseñado a gestionar las emociones. El dolor físico genera sentimientos de angustia, rabia y desesperación. Hoy en día, los adultos podemos aprender a gestionar nuestro mundo emocional, y dar a las siguientes generaciones las armas necesarias en educación emocional para que puedan enfrentar los distintos desafíos que se van a encontrar, como puede ser, padecer una enfermedad que curse con dolor.

Entonces, ¿es bueno pensar que vamos a sufrir en la vida?

Si nos ceñimos al tema del dolor, es importante matizar que no es lo mismo dolor que sufrimiento. El dolor puede cambiar la vida de las personas, y actualmente padecer dolor va asociado a una mayor probabilidad de padecer trastornos de ansiedad y depresión, pero no por tener dolor se tiene que desarrollar un trastorno mental o que la vida sea sufrimiento constante. En función de cómo enfoque el problema del dolor y de las estrategias que utilice para hacerle frente, aparecerá sufrimiento o no.

Patricia Valiente ejerce como psicóloga en el Gabinete Dynamis de Zaragoza

También hay que tener presente que muchos de los problemas de dolor hoy en día, como los problemas de espalda, son muy comunes por malos hábitos posturales, de trabajo y del estilo de vida en general. Tenemos que cuidarnos más para evitar dolores innecesarios. Dicho esto, es verdad que a una cierta edad hay más probabilidades de tener dolor, por las distintas enfermedades asociadas a la tercera edad. Cuando ese momento ha llegado, tenemos que asumir que se puede controlar lo controlable y que tendremos que aceptar lo incontrolable.

¿Significa eso que no debemos quejarnos, que no es bueno llorar?

Hay lugar para el llanto y el deshago emocional, claro que sí. El hecho de aceptar todo lo que conlleva tener dolor no es resignarse. El llanto no es dañino, es bueno y necesario. Se puede llorar, y luego sobreponerse a la situación. Hoy en día se ve el llorar como alguien que se está rindiendo, pero llorar no es de débiles, sino de seres humanos.

¿Tienen razón quienes dicen que en España abusamos de los medicamentos?

Tienen algo de razón. No se nos ha enseñado a afrontar lo negativo. En la Seguridad Social, cuando nos duele algo, directamente nos dicen: “Tómate esto”. Los ansiolíticos son un buen ejemplo de esto, porque adormecen a la gente, pero no trabajan con la causa. Nos olvidamos de que los fármacos sólo atienden al factor biológico del dolor. Aprender a modular nuestra percepción del dolor nos puede ayudar a prescindir de muchos medicamentos. Por supuesto, esto siempre depende de cuestiones como el tipo de lesión, pero, en cualquier caso, es muy importante que se dedique atención al resto de factores que, como he dicho, influyen en el dolor.

¿No lo hace la Seguridad Social?

No todos los profesionales de la salud, ya sean del ámbito privado o público, tienen la visión psicosomática del ser humano en general, y del dolor en particular. Y aunque conozcan la influencia de las variables que modulan el dolor, los profesionales de la Seguridad Social no tienen tiempo material para enseñarnos a manejar el dolor. Con 10 minutos por paciente, ¿cómo van a hacerlo? Por mi experiencia, sólo en la sanidad privada se está haciendo.

¿Qué acciones cotidianas podemos llevar a cabo para aprender a controlar el dolor?

Tener una respiración pausada, profunda y continuada ayuda mucho. Por eso es buena idea que nos acostumbremos a realizar ejercicios de respiración, así como de relajación muscular, con disciplinas similares al Yoga o el Reiki, por ejemplo. Aun así, no es necesario ser un experto; con saber respirar lenta y profundamente y practicarlo de forma continuada ya se observan numerosos beneficios. También es fundamental que tengamos motivaciones. No podemos centrarnos sólo en acabar con el dolor. Tenemos que poner nuestra atención en lo que nos gusta, en lo que nos hace felices, y actuar en consecuencia. El dolor cambia nuestras vidas, pero no tiene porqué acabar con ella.

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