Diputado por la Izquierda de Aragón es, además, secretario de Organización en Izquierda Unida Aragón. A pesar de su juventud, Sanz arrastra una dilatada experiencia en política local y autonómica. Desde su escaño está defendiendo, entre otros temas, los derechos individuales de los ciudadanos que, en su opinión, están siendo erradicados con medidas “anticonstitucionales”. Sobre desafección política, soluciones a la crisis y el crecimiento de Podemos ha hablado en un encuentro abierto con los ciudadanos en Utebo.

La última vez que participó en un evento público en Utebo fue para las Europeas. Ahora se reúne en una charla abierta. ¿Qué saca de ellas?

Es un encuentro abierto con los simpatizantes y con quien quiera venir a hablar de política con la Izquierda de Aragón, no solo de las causas de las crisis sino también de las soluciones. Yo creo que todas las personas que queremos una cosa distinta al modelo actual, estamos buscando los procesos y las formas para poder alcanzar el cambio. Estos encuentros sirven para escuchar y coger ideas.

La transformación social pasa porque el pueblo esté compartiendo lo que sufre pero también las aspiraciones de alcanzar una alternativa.

 

Desde que accedió al Congreso este verano ha centrado gran parte de su trabajo en la lucha de los derechos básicos del individuo. ¿Por qué?

Las derechas, y cuando hablo de la derecha incluyo también al capitalismo, que es el sistema que nos trajo hasta aquí y que pretende salir más reforzado, está implantando un modelo de gobierno que nos devuelva a un estado de esclavos. Lo está haciendo al supeditar los servicios públicos y sociales al pago de la deuda, al aprobar una reforma laboral que menosprecia al trabajador y haciendo que todos, y digo todos porque nos afecta a todos, asumamos que la única solución posible pasa por la agenda económica que ellos marquen.

Quieren que asumamos como cierto que la suya es la única solución a la crisis; matenernos en un presente perpetuo de resignación. Y, para evitar que nos levantemos contra “su solución” reprimen la respuesta social.

¿Cómo?

La derecha pretende imponer su propia moral, ajena a la participación y que tiene como objetivo penalizar la libertad de expresión de los individuos.

Ante eso, evidentemente, todas las leyes que tienen que ver con los derechos de los ciudadanos se están viendo muy mermados. La reforma del código penal, la ley mordaza; todas las ofensivas que están haciendo contra la lubertad de movimiento y expresión, ya no solo de los españoles, están contribuyendo a eso. Utilizan e imponen el miedo como mecanismo de una sociedad que es la que ellos quieren.

Es muy importante recordarle sque todas esas leyes que se están saltando y que están intentando cambiarlas de forma inconstitucional no son las leyes que nosotros queremos. No son las propias del Estado de Derecho que queremos.

 

En su opinión, ¿la ciudadanía está respondiendo a lo que usted señala como ataque  a sus derechos básicos?

Me preocupa la desactivación de la contestación social que estamos viviendo. La genta está poniendo muchas expectativas en el proceso electoral y a quienes nos gobiernan no se les va a ganar en las elecciones, al menos no solo ahí. Creo que hay otras formas de hacerlo y que son las que nos permitirán recordarles que ellos son pocos y que nosotros somos más.

La diferencia entre una sociedad crítica y organizada que sabe lo que quiere y una sociedad líquida y no organizada que sabe que quiere cambiar pero no  concretar en qué  es la clave. Hay quienes están buscando  conseguir “hinchas” políticos que confien ciegamente en lo que hagan sus nuevos políticos. El ciudadano tiene que ser el protagonista de la política, no dejarlo de nuevo en manos de otros.

¿Podemos es amigo o enemigo de Izquierda Unida?

Todo aquello que sirva para que la gente se organice y salga a la calle a recuperar todos sus derechos es positivo. La gente tiene que juntarse en asambleas y hablar de política, algo que nosotros llevamos practicando desde hace años. Ahora bien, si el ciudadano delega ese protagonismo en otro y volvemos a recuperar la peligrosa hinchada política estaremos perdiendo.

Creo que somos compañeros de camino en muchas cosas pero hay que definir el qué y el cómo. De esta crisis no se va a salir si no es con un proceso de unión entre todas las fuerzas de izquierdas y en esa unión, sin duda, tendrá que estar Izquierda Unida.

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¿Veremos en las próximas elecciones una unificación real de las fuerzas de izquierda?

Yo deseo y trabajo por ello. De hecho nosotros somos un ejemplo de ello. El movimiento social impulsó la unión entre Chunta e Izquierda Unida. Tiene muchas imperfecciones pero hemos demostrado que era el paso correcto.

¿Repetirá la coalición?

Hay mucha gente que está hablando el mismo lenguaje que nosotros. Tenemos que ver qué dicen las fuerzas de izquierdas e intentar sumar. De momento, antes de acudir a las nacionales tenemos de por medio unas locales y autonómicas en las que centrarnos y después ya se verá.

En Utebo gobiernan en coalición con el Partido Socialista. ¿Ha sido un buen pacto?

A mi no me dan miedo los acuerdos, a mi lo que me da miedo es trasvestirlos, incumplir un programa electoral. El objetivo de todos nuestros pactos en ayuntamientos es impedir que gobierne la derecha y mejorar la vida de los ciudadanos.  De hecho eso ha permitido de forma importante que se visualizasen las contradicciones entre las instituciones gobernadas por la derecha con las gobernadas por la izquierda y el objetivo fundamental de la gente de IU es que la genta viva mejor, que no se sufra lo que se está sufirendo en términos económicos y reales, desarrollar las políticas sociales y el empleo, que se defienda la participación, etc.

El trabajo que están haciendo los compañeros es bueno, estoy muy contento. Los ciudadanos votaron a sus representantes para que mejoraran su calidad de vida. Nosotros nos presentamos con una propuesta de izquierdas en parte cumplida y en ese sentido creo que está todo bien hecho.

Espero que las próximas elecciones ese buen hacer se vea reflejado en el número de representantes y los grupos de izquierdas aumenten.

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