Una mezcla de modelos matemáticos y medidas políticas puede establecer un impuesto viable para logra la disminución de las emisiones de CO2. Los economistas concuerdan en que la forma más poderosa de minimizar las emisiones de dióxido de carbono es por medio del cobro de un impuesto. Los que han aprobado esta propuesta han considerado valores que van desde menos de 1 dólar hasta más de 100 dólares por cada tonelada de CO2.
El punto clave para establecer un tipo impositivo es valorar el precio social del carbono, que dependerá de la tasa de descuento empleada a los inversores, al fuerte daño que las emisiones ocasionarán a la economía y el peligro de que sucedan desastres.
Los responsables políticos suelen considerar que un impuesto sobre el carbono es un tipo de herramienta para impedir las emisiones, generar más ingresos y así proteger al mundo de futuros desastres.
Los economistas están de acuerdo con el cobro de impuestos por emisiones de CO2
Si se le pregunta a un economista cómo pugnar el cambio climático, dirá que la técnica más eficaz es establecer un valor a las emisiones de los fuertes gases de efecto invernadero, mediante un impuesto sobre la emisión de carbono. Esta respuesta refleja un comienzo económico básico, los grandes residuos producidos en cualquier ámbito sobrellevan un precio que hay que sufragar. Considerando que pagar por deshacernos de la basura que nosotros mismo expulsamos o depurar las aguas residuales, igualmente deberíamos cancelar un precio por el dióxido de carbono que generamos en actividades como por ejemplo la quema de combustibles fósiles.
Los impuestos por contaminar es la mejor estrategia para un mundo libre de CO2
Establecer un precio a la contaminación a través de un impuesto o sobre el nuevo programa de « transacciones y topes», como el que ha afiliado los países europeos para industrias eléctricas y fábricas de otros tipos que emanan carbono ha sido la mejor estrategia para crear un mundo libre de contaminación.
Esta técnica fija un límite sobre las emisiones totales, de modo que ciertas industrias les resulta beneficioso contaminar menos y pagar por sus derechos de emisión Pero los precios de estos convenios han mostrado ser volátiles, así que se necesita de mucha supervisión para impedir problemas.
¿Por qué causa molestias? Un impuesto fundamentado en el carbono hace que el costo de las emisiones resulte más transparente, un aspecto que aprecia la sociedad empresarial. Y muchas naciones ya cuentan con un método tributario desarrollado y que cobra sin contratiempos, los impuestos especiales sobre diferentes combustibles fósiles es la mejor forma de ayudar al mundo.









